Porque secar la Madera

Secar la madera

La madera es un material higroscópico, recibe o pierde humedad, según el clima que lo rodea; modificando el clima en modo controlado se puede acelerar su secado. Existen diferentes técnicas para secar, la más común y difundida es el secado denominado tradicional o convencional.

El secado tradicional aprovecha de las propiedades físicas del aire de contener más agua al aumentar de la temperatura.

Por lo tanto, en el proceso de secado se controlan:

  • La temperatura del aire
  • La humedad relativa del aire
  • La ventilación

Temperatura del aire

Imaginemos una célula de secado convencional, completamente hermética y aislada: introduciendo aire frío desde el exterior y en consecuencia sobrecalentada, el aire aumenta la capacidad de absorber humedad proveniente de la madera.

Humedad relativa del aire

Es la relación entre la cantidad de agua contenida en el aire a una determinada temperatura. Se puede, por lo tanto, definir que en un secador tradicional, el aire entra frío y en consecuencia seco y sale caliente, pero húmedo, humedad que cede la superficie de la madera por medio de la ventilación.

Ventilación

La ventilación es el vehículo que transporta la humedad y la temperatura. Se puede definir que, en los secadores tradicionales, el aire sobrecalentado por medio de los intercambiadores de calor adquiere la capacidad de contener agua y, por lo tanto, con la ventilación se canaliza sobre las pilas de madera que ceden su propia humedad del aire, cuando el aire está saturado se expulsa.

Para controlar los procesos en los hornos de secado, tenemos que controlar en consecuencia la temperatura, la humedad relativa, la ventilación.

Para un adecuado proceso de secado de la madera se tienen que usar valores de temperatura, humedad relativa que ya experimentalmente se ha determinado por cada tipo de esencia de la madera.

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